Los tratamientos que se emplean habitualmente en la lucha contra el cáncer suponen, además de los efectos secundarios propiamente dichos, una serie de cambios que afectan tanto a lo estético como a lo médico. Como para todo, no hay fórmulas mágicas pero si que hay unos consejos que podemos tener en cuenta:
1.- Cuidados de la piel durante la quimioterapia: en general la piel se vuelve más seca y podemos reaccionar incluso a productos que estábamos utilizando de forma habitual antes de comenzar con el tratamiento. Se recomienda el uso de agua templada en lugar de caliente, sustituir los baños por las duchas y no utilizar productos exfoliantes.
Tampoco se recomienda compartir brochas y utensilios de maquillaje, puesto que el paciente tiene más riesgo de contraer infecciones que si no estuviese a tratamiento.
Algunos efectos secundarios de la piel (rojeces, sequedad, etc) serán transitorios y otros (manchas en la cara similares a las producidas por el sol) tardarán más en irse y pueden requerir de tratamientos complementarios (siempre una vez finalizada la quimioterapia y que el oncólogo lo permita).
2.- Cuidados de la piel durante la radioterapia: merece un capítulo aparte porque la radioterapia se aplica a nivel local (al contrario que la quimioterapia, que afecta a todo el organismo), lo cual hace que sus efectos secundarios sean más visibles en la piel. En general se recomienda el uso de prendas holgadas y de tejido naturales (algodón, seda o hilo) en la zona que está contacto con la piel radiada. De las cremas adecuadas os hablarán en las unidades de radioterapia, pero es importante hidratarse bien tanto por fuera (beber mucha agua) como por dentro.
3.- Uñas: pueden sufrir mucho con el tratamiento, desde volverse frágiles y quebradizas hasta ponerse negras y caerse. Si esto sucede hay que tener cuidado con ellas, puesto que no podemos utilizar alicates para arreglarlas ni ningún objeto cortante. Nos tocará esperar y extremar los cuidados para que no se infecten.
4.- Higiene bucal: hay que acudir al dentista ANTES de comenzar el tratamiento, porque después no se deberán realizar limpiezas, ni extracciones, ni empastes, etc. Es importante pues que lleguemos a nuestra primera quimioterapia después de habernos hecho una revisión a fondo. La boca, igual que todas las mucosas, también se reseca durante el tratamiento. Los colutorios específicos pueden ayudar a sobrellevar este problema, y los helados de hielo (tipo Twister) también!!!
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